¿Cuándo hay Hambre Emocional?

Ana Santamarina ¿Cuándo hay Hambre Emocional?

Por Eva Fontcuberta.

Os voy a dar mi definición del Hambre Emocional con la que voy a contestar ya a la pregunta que da titulo a este post.

Hay Hambre Emocional cuando tapamos con calorías vacías una necesidad relacional-emocional. Las calorías vacías son aquellas que no aportan nutrición integral, ya bien sea porque son alimentos inadecuados a nuestra necesidad biológica-energética del momento o porque no aportan los nutrientes que debe aportar un alimento saludable y nutritivo acorde a nuestra bio-individualidad.

Para centrarnos un poco más, la bio-individualidad es un concepto que alude a que cada persona es única e irrepetible en sus necesidades nutricionales, energéticas, emocionales y relacionales…entre otras características, y que lo que para una persona puede ser muy sano para otra puede ser un veneno. Es el caso de las alergias y las intolerancias. Por ejemplo, los lácteos de origen animal pueden irle muy bien a una persona y otra puede ser intolerante a la lactosa. O el ejemplo de lo diferente que nos alimentamos según la época del año, o la cocina típica de cada país, o las costumbres familiares.

Si nos paramos a mirar y tratamos de conectarnos con nuestro cuerpo y nuestras emociones, podremos observar en qué momentos hay Hambre Emocional y con qué emociones, recuerdos, sentimientos, patrones y creencias está relacionado. Aquí estaríamos encontrando las claves de

¿Para qué como?

         Si estoy triste o he sufrido un desamor, la comida reconforta y calienta, no solo el cuerpo, también el corazón

         Cuando nos sentimos solos, la comida acompaña

         Cuando estamos enfadados, la comida suaviza

         Cuando tenemos ansiedad o estrés, la comida calma

         Si necesitamos escondernos, la comida nos tapa

         Si hay una creencia de no sentirnos válidos, la comida consuela

         Cuando estamos de fiesta, la comida nos premia

         Si sentimos vacío, la comida nos llena

         Si tenemos nostalgia, la comida nos recuerda a cuando estábamos en casa

         Si estamos aburridos, la comida nos entretiene

         Si estamos dormidos la comida despierta

         Si estamos cansados la comida nos da energía

         Si estamos insomnes, la comida nos duerme

         Cuando hay algo a lo que no queremos enfrentarnos, la comida nos anestesia

         Si tenemos necesidades relacionales que no podemos o no sabemos como satisfacer, muchos han hecho un “clic” y terminan por satisfacer necesidades de tener pareja, amigos, un trabajo mejor, hijos, seguridad… POR COMIDA.

¿Cómo?

En el Cuándo vamos a encontrar respuestas también al cómo. Es el momento en el que estamos consumiendo alimentos sin sentir realmente hambre fisiológica. Aquí el Hambre Emocional se siente como un clic, que no deja tiempo a la reflexión, es impulsiva y en muchos casos bastante inconsciente. Los alimentos materiales preferidos en la ingesta emocional no suelen ser los naturales, si no los elaborados con harinas y/o azúcares refinados, comidas procesadas, los fritos, los snacks dulces y salados, los preparados con chocolate industrial, la comida rápida, entre otros. Se come con urgencia, sin saborear los alimentos. Dejan un sentimiento de culpa que se convierte en un círculo vicioso, también va acompañado de vergüenza, ya que en muchas ocasiones nos escondemos para comer. Finalmente, muchas personas, a pesar de sentir un gran malestar fisiológico, el estomago lleno o que están a punto de explotar, no sienten saciedad y queda una sensación de insatisfacción subyacente.

¿Por qué tengo hambre emocional?

Nuestra mente es como un iceberg. En la parte visible está nuestro yo más racional aproximadamente de un 3% a un 7% . En las primeras capas bajo el agua reside el inconsciente y mucho más profundo el subconsciente. Esta parte no visible sería el otro 93-97%. Por lo que de manera gráfica ya podemos ver, que en la mayoría de las ocasiones no somos totalmente conscientes ni de nuestros actos, ni de nuestras decisiones. Nuestro trabajo de aprendizaje vital consiste en elevar lo más posible nuestra parte consciente, para adueñarnos un poco de nuestra vida.Ana Santamarina ¿Cuándo hay Hambre Emocional?

El inconsciente tiene que ver con lo no hablado, con lo no dicho y con memorias tempranas, quizá en las que no hubo procesamiento de las emociones y sentimientos ni a través del lenguaje, ni de nuestro lado más racional. Memorias que se incorporaron en el cuerpo y que dejan huella en forma de síntomas. También, en la forma en la que hemos aprendido a sobrevivir, a gestionar lo que es complicado y difícil de las relaciones humanas y de la vida, hemos integrado hábitos y creencias de forma inconsciente que sería bueno entender y llevar a la consciencia para poder gestionar mejor el Hambre Emocional, las relaciones personales y sociales y tener equilibrio en todas las áreas de nuestra vida.

La herencia genética, las costumbres y patrones familiares, la cultura del país en el que nos criamos influye en la ingesta emocional.

También todas las circunstancias de la vida, los hábitos y creencias, la propia identidad está jugando un papel importante en como nos relacionamos con la comida y como nos desenvolvemos en cualquier otra relación. Algunas personas con ingesta emocional tienen colgada la etiqueta de “la gordita o el gordito de la familia”, “El tragón”, “Dale más a “fulanito” que es de buen comer” y eso afecta a como nos ven y como nos vemos a nosotros mismos.

Por otro lado, es común que desde la infancia aprendamos a calmarnos con alimento. Las madres no solo nos daban de comer, si no que también en el mismo acto de dar de comer había un acto implícito y explicito de dar amor. Pocos seres humanos pueden sobrevivir sin amor, hay teorías que dicen que, no importa lo mal que te haya ido la vida, qué si has sobrevivido, es que alguien te amó lo suficiente.

Ana Santamarina ¿Cuándo hay Hambre Emocional?  Que nos guste comer y que nos calmemos con la comida es natural y normal. La cuestión es tratar de gestionar mejor nuestras necesidades relacionales para poder tener una vida feliz y un cuerpo saludable sin tener que atiborrarnos a comida. Si no, nuestro organismo se satura y sufre muchísimo por la ingesta inadecuada y por dejar de satisfacer esa necesidad relacional subyacente. La culminación de esta tendencia es que acabemos con algún problema, más grave que el hecho de comer cuando estamos tristes: hablo de diabetes, gastritis, problemas de tiroides, obesidad, trastornos de la conducta alimenticia, y más etcéteras.

¿Qué puedo hacer para gestionar mi hambre emocional?

Voy a enumerar una serie de estrategias, que habría que ir desarrollando y que normalmente forman parte de un proceso que requiere, trabajo, tiempo, esfuerzo y motivación por cambiar hábitos que quizá estén muy arraigados. Sin embargo, merece la pena transitar este camino de autodescubrimiento:

         Date cuenta de cuándo y con quién sueles comer de esta manera.

         Mira a ver si tienes hambre o tienes sed.

         Si quieres comer o quieres un abrazo.

         Si tienes hambre o tienes sueño.

         No te juzgues cuando estés en este despertar.

         Reflexiona y perdona.

         Prueba a hacerlo diferente: Introduce alimentos diferentes y más sanos que puedan sustituir los menos saludables.

         Habla y relaciónate con amigos.

         Sé más consciente de tus valores y prioridades.

         Desarrolla hábitos que te empoderen, como p.e.:

  1. Lee y aprende más sobre las relaciones humanas y las emociones.
  2. Haz alguna práctica que te ayude a conectar mente y cuerpo: yoga, meditación, mindfulness, paseos al aire libre.
  3. Proponte una mini-meta alcanzable y cumple tus objetivos.
  4. Reconócete todos los éxitos que has tenido hasta ahora.
  5. Date las gracias.

Y por último, trata de introducir acción y actividad en tu vida: Sin movimiento no hay cambio. Cuando enfocas tus metas y propósitos vitales, estarás creando una hoja de ruta sobre qué es lo siguiente que debes hacer para cambiar tu vida en relación a tu alimentación, tanto nutricional como emocional. Todos necesitamos alimento para el alma, así que distinguir cuando es un tipo de hambre u otro es importante para trazar bien tu camino y ser cada vez más autónomo y feliz.

 

SUERTE EN ESTE VIAJE DE DESCUBRIMIENTO. Con amor, Eva F.

 

Eva Fontcuberta es Health Coach, Counsellor y Terapeuta Emocional. Cofundadora de Terapia Viva, centro de Psicología y Coaching. Experta en Hambre Emocional, ha desarrollado el “Programa Emoción y Alimentación” para gestionar el Hambre Emocional y conseguir una Alimentación más Consciente y Saludable. Tiene su consulta en la Calle Princesa 59, 1ºizq. de Madrid y también puede atender por Skype. Para saber más: www.evafontcuberta.com y puedes contactar con ella en info@evafontcuberta.com